Bien, a la primera lectura, este texto me dejó claro que la modelación del tránsito vehicular es una tarea compleja. Según pude investigar, existen personas que se han dedicado a desarrollar modelos que tratan de simular el flujo de vehículos, con base en las herramientas de la matemática... Si, exactamente de la matemática: el lenguaje de las abstracciones que, además de volarte el seso, es capaz de describir desde los más simples hasta los más complejos y elevados fenómenos e ideas, ¡o incluso describir lo que no existe!, y que, por supuesto, han tenido la grandiosa oportunidad de desarrollar sólo algunos seres humanos; aquellos que superan con facilidad el paradigma de ser opiniones y están dotados con la cualidad de entender lo que es permanente, incluso en el movimiento.
Las simulaciones son herramientas útiles que, así como algunos las usamos, continuamente, para entender casi todo y resolver casi cualquier tipo de problema, como permiten la predicción ideal de comportamientos, se pueden emplear para estudiar el flujo vehicular. Aquello que mencioné de "ideal" es importante, porque las soluciones de las simulaciones, por definición, son limitadas: el tráfico es un problema generado por personas, tanto las que transitan como las que planifican el tránsito vehicular, y lo social, al día, no parece para nada contar con leyes determinísticas. Es así como lo social, siendo casi solamente caos y frecuentemente la presencia de la incertidumbre, puede encontrar en la matemática una esperanza que, al día, sólo se acerca a la realidad.
Sin embargo, las simulaciones matemáticas son necesarias y sirven, y lo importante en la práctica es la instrumentación de sus resultados, que en este caso facilitan la planificación de los semáforos y demás señales y personas de tránsito que favorezcen la inexistencia de los congestionamientos.
Mi experiencia con en tráfico vehicular, como una persona circulante, no es muy esperanzadora. Unos días el tráfico es lento y otros es, sencillamente aún más lento. Suelo comprobar repetidamente que el personal de tránsito terrestre no colabora exactamente en favor de evitar los congestionamientos y las lentitudes. Se puede percibir fácilmente que no cuentan, tampoco, con una metodología predecible que permita anticipar los tiempos de precaución, para uno como circulante, en las mañanas, para llegar temprano; o sea, preveer cuando habrá o no control riguroso del tráfico, porque todos los días están, pero todos los días la metodología que se emplea sobre el flujo de carros se percibe bien distinta, y eso hace que para uno como circulador no le sea posible, de una manera absolutamente empírica, preveer una hora de salida temprana de la casa, pues no importa que uno salga realmente temprano (porque temprano es 10 o 20 para las siete de la mañana y si, amigos invisibles, esta hora es exorbitante de temprano para poder llegar (con aleatoria suerte, por supuesto), al menos a las ocho de la mañana al trabajo. ¡También sé que cuando tránsito terrestre se comporta más flexible en el trato de las colas o NO ESTÁN, son sumamente exitosos y uno llega feliz a todas partes!, dado que se está 15 o más minutos MENOS tiempo en la cola. ¡Que de lo contrario, da la impresión que la metodología de tránsito terrestre es más bien para controlar la velocidad vehicular!.
Este problema me provoca la risa irónica, aquella que rechaza la insistencia en que no se hallen las soluciones del problema... ¡claro!, insisten vehementemente en solucionar el tránsito vehicular con tan aleatorias y anarquistas órdenes de paso y stop, que está estudiado que es la complicación del problema del tráfico. Refleja tan claramente la abismal distancia entre las simulaciones matemáticas, resueltas tan elegante y limpiamente por los semáforos, en contra de la ingerencia poco agraciada y desordenada de los enviados como personal de tránsito terrestre.
El semáforo es fundamental y que trabaje en equipo con sus pares: los otros semáforos. Sus bondades suelen ser todas en favor de nosotros. Y la participación de las distintas clases de personas estudiadas en este asunto es la esencia para acabar con esta especie de monstruo que es el tráfico, o las colas, como las solemos también llamar. No sé, pero sólo quizá, las soluciones fáciles como las de no circulación por días, sean también buenas ideas.
En la Simón, cuando llegaba contando lo inútil que era poner a tránsito terrestre a dirigir las colas, comentario de hecho bastante generaliazdo entre nosotros, en son de broma me decían: "definitivamente es liberal"... y se atrevían mis amigos a preguntarme simpáticamente que si, en ese orden de ideas, yo estaría de acuerdo con quitar los semáforos, a lo que yo respondía claramente que no... entonces mis amigos de la univeresidad, sonriéndose, decían: "Ah, entonces no es anarquista, sólo liberal", jejeje...

...Así de tráfico la queremos:
Caracas se quema